CUANDO EL FOTÓGRAFO DE NATURALEZA SE CONVIRTIÓ EN FOTÓGRAFO PORNOGRÁFICO

Termina el año y el balance no es muy positivo que se diga. Personalmente no me quejo, pero me aterra lo que está pasando. Esta especie a la que pertenezco está cada vez más cerca del Homo erectus que del Homo sapiens. Cuanto más nos desarrollamos, más nos alejamos de nuestro pasado, más nos imbuimos en nuestro ego y más perdemos el camino que nos lleva a un buen final. La barbarie y la sinrazón contra el planeta están llegando a límites que rozan lo esperpéntico. Si a nivel global estamos dando pasos gigantes hacia atrás, aquí en España, la cosa es aún peor. Osos, lobos, aves carroñeras, litorales, salud de los mares, ríos… un auténtico despropósito.

Vivir en armonía con el planeta genera de manera espontánea respeto por la naturaleza. Las tribus más remotas en contacto directo con la naturaleza respetan su entorno y viven en equilibrio con ella. La naturaleza asegura su supervivencia. Los más jóvenes aprenden esta máxima desde jovencitos. La tierra les da la vida.</p><p>[pinchar la foto para ampliar]

Debemos de recuperar los valores que antiguas sociedades tenían para con la naturaleza. Las sociedades más ricas en valores han respetado el medio ambiente permitiéndoles vivir en equilibrio con la naturaleza a la vez que aprovecharse de los bienes que les ofrece ( sin agotarlo ni destruirlo).

La sociedad se aleja cada vez más del valor verdadero que la naturaleza tiene. Las familias pasan más tiempo en los centros comerciales con sus crianzas que mostrando a sus cachorros la grandiosidad de los bosques, océanos o ríos. Que lejos estamos de nuestros orígenes…

Por muy modestos y humildes que parezcan su riqueza se encuentra en su alma y en sus valores.  [pinchar la foto para ampliar]  Las sociedades tradicionales y sus "mayores" siempre vivieron en sintonia y equilibrio con la naturaleza.

El mundo de la fotografía de naturaleza no está exenta de estos males. Los origines de los fotógrafos de naturaleza estaban estrechamente ligados a fines conservacionistas. Divulgando, luchando por y para la conservación de los ecosistemas cuando estos en pleno desarrollo industrial, empezaban a vislumbrar un claro deterioro. Los grandes nombres de los fotógrafos de naturaleza son imposible separarlos de su único fin. La utilización de la fotografía como medio de denuncia y lucha por la conservación de las especies y sus ecosistemas.

Hoy en día la sociedad está lejos, muy lejos de estos valores. Los fotógrafos de naturaleza están contagiados de la misma enfermedad. Son pocos (contados con los dedos de la mano) los que anteponen el objetivo original de la fotografía de naturaleza a su propio enaltecimiento personal. Estamos tan lejos de los valores iniciales e intrínsecos de esta actividad, que la sociedad de la fotografía de naturaleza ha dejado de utilizar la fotografía como herramienta conservacionista para conseguir únicamente resultados banales y coloristas que ensalzan al pseudo-fotógrafo por encima de su valor. Las redes sociales han dado voz a lo peor (por desgracia “lo mejor” del ser humano suele ser difícil de encontrar en estos lares). Estos nuevos canales de comunicación han puesto voz a la mediocridad y la han ensalzado por encima del trabajo, la perseverancia y la bondad. Los “likes” se compran dando “likes”, y el valor del fotógrafo no se mide por su trabajo original y el fin al que se dedica sino por el número de “likes” y cuan colorista sea su “creación infográfica”. Hemos montado una endogamia de la que nada bueno puede salir. Palabras como “fotón”, “maestro”, “eres el mejor” se repiten hasta la saciedad, tanto y tan mal usadas que incluso han perdido su valor. Todos estos aplausos “low cost” que se regalan de forma aleatoria y altruista, se dan por un solo motivo. Mañana obtendré un “like” de la persona a quien he regalado tan maravillosas grandilocuencias. Yo te doy, tú me das. Esta forma de comportamiento está más cerca de una película pornográfica que de un acto fotográfico. Estos desconocidos y/o “amigos” electrónicos acaban realizandose felaciones digitales que ni el más perverso guionista de cine pornográfico hubiera creado (que bueno eres; tu sí que eres bueno; no tu más…). La red social se ha convertido en una gran película pornográfica fotográficamente hablando. La “gran orgia”, pienso que sería un buen título.

Esta nueva hornada de “fotógrafos pornográficos” más preocupados por ellos mismos que por el medio, es un fiel reflejo de la sociedad. No importa el cómo y el porqué. Lo importante es el “Yo”. Una nueva palabra abarrota las redes. “SELFIES”, o fotos que uno se toma a sí mismo para mostrarse a la sociedad ensalzando los valores del si mismo (disculpadme la redundancia, pero es que con tanto yo mismo ya no sé qué poner). El fotógrafo de naturaleza ha dejado de lado el monte, el bosque, los mares para hacerse selfies gracias a la naturaleza. Sus fotos no reflejan la naturaleza, sino su desbordado ego. A los pies de sus fotos ya no existen las denuncias y el trabajo de campo dejo de existir para anunciar a bombo y platillo medallas, laureles, diplomas, premios, títulos, bandas, coronas, pendientes y collares, acompañados de un sinfín de vanaglorias que lo único que hacen es alejarle más aun del propósito original del fotógrafo de naturaleza. Dejaron de ser fotógrafos de naturaleza hace mucho tiempo y se convirtieron en esclavos de los “likes” y los “actos pornográficos entre colegas”.

Por mi parte, y como siempre, ya que estas letras son una opinión personal, seguiré luchando y trabajando por y para la naturaleza. Con perseverancia y sin desfallecer, por muchos golpes que las noticias te den o por muchos reveses que obtenga. Mi herramienta de trabajo para conseguir el fin: la fotografía utilizada como herramienta por la defensa y conservación de los ecosistemas.

Vivir para uno mismo es perderse la vida. Cuando más pendiente estás de ti, menos pendiente estas de los demás y de lo que te rodea.

Publicado en Opinion.

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